Querer agradar a todo el mundo es el principio de la muerte
del alma.
De lo que realmente se trata vivir es de desarrollarte
individualmente y encontrar la fórmula
de generar puentes con el resto. Evaluar quien quieres que transiten
esos puentes y para quien no quieres crearlos.
Un entorno acostumbrado a que actúes como manda la
tradición, portándote bien, no generando conflictos, no teniendo demasiadas
ideas o proyectos no permitirá que conectes con tus verdaderos deseos llegando
al punto de que no sepas lo que quieres para ti y tu vida.
Las personas o grupos con los que te relaciones deberán ser
los que te ofrezcan el máximo apoyo a lo que tu alma reclama.
En este tránsito encontrarás muchos obstáculos externos y
conflictos internos, aparecerán los miedos, la inseguridades, los cuestionamientos que deberás abordar y que te ayudarán a superarte a ti mismo/a.
Escoge lo difícil frente a lo fácil eso te mantendrá en la
rueda de la evolución. El ego busca la conveniencia de la comodidad y tendrás
que ir adaptándolo para no perder de vista tus sueños.
La recompensa será conocerte a ti mismo/a, desarrollar
capacidades que no creías poseer, mayor confianza en ti mismo/a y con ello
mayor bienestar y felicidad.
Recuerda también que no debes perder de vista en qué afectarán tus cambios en tu entorno y en que le beneficiará, no para tirar la toalla sino al contrario, para multiplicar los beneficios.
Bárbara Ramos
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